1. “EDUCAR PARA LA VIDA”

El artículo 67 de la Constitución Política de Colombia (1991), la ley General de Educación (Ley 115 de 1994) y su decreto reglamentario 1860 hablan del derecho a la educación y enfatizan en la responsabilidad que en el proceso educativo le corresponde tanto a la sociedad como a la familia y al Estado. Acordes con este mandato constitucional, el reto fundamental del Colegio Instituto Técnico Juan del Corral es “educar para la vida” y propender por el mejoramiento de todos los procesos que apunten en esa dirección.

2. MISIÓN

El Colegio Distrital Instituto Técnico Juan del Corral es una institución educativa distrital articulada con el SENA, que ofrece a niños, niñas y jóvenes una formación ciudadana integral a través del fortalecimiento de valores y capacidades para la ciudadanía y la convivencia y el desarrollo de programas académicos y técnicos, tales como Contabilización de procesos contables y financieros y Desarrollo gráfico de Proyectos de construcción, promoviendo su incorporación a actividades productivas que contribuyan al desarrollo sostenible, social, económico y tecnológico de la capital y del país. 

 

3. VISIÓN

En el año 2026, el Colegio Distrital Instituto Técnico Juan del Corral será reconocido como líder en el ámbito distrital por aportar a la sociedad colombiana bachilleres técnicos con un excelente nivel académico, una amplia conciencia de responsabilidad social y formados en valores ciudadanos, que lideren procesos de emprendimiento en espacios de formación técnica-laboral para que mejoren su calidad de vida y contribuyan a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y pací ca.

4. FILOSOFíA INSTITUCIONAL

La filosofía institucional del Colegio Distrital Instituto Técnico Juan del Corral se estructura en torno a dos ejes. Uno relacionado con la formación académica y técnica como elemento funda- mental que contribuye a la realización del proyecto de vida de los estudiantes, y otro que tiene que ver con el desarrollo humano y la formación integral del ciudadano que requiere la ciudad y el país para superar las brechas, las desigualdades, y sobre todo, para aportar a la convivencia pací ca en el posconflicto.

Es importante destacar que la responsabilidad de la escuela con la educación de las nuevas generaciones va más allá de la formación de sujetos competentes en su desarrollo técnico o profesional. Por esto, un proceso de educación integral debe incluir no solo el aprendizaje de los saberes académicos y técnicos sino también el aprendizaje de los saberes que posibilitan el ejercicio ciudadano y la construcción de convivencia.

Esta filosofía implica, entonces, propender por una formación integral que incluye diversas fases y etapas de desarrollo, así como un conjunto articulado de motivaciones, conocimientos, habilidades y actitudes que debe poseer una persona, tanto en el ámbito ciudadano como en el ámbito académico.

Desde esta perspectiva, la formación integral comprende entonces tres tipos de aprendizajes: el saber, el ser y el saber hacer. En una educación de calidad el desarrollo cognitivo, la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades y destrezas (saber y saber hacer) son aspectos tan im- portantes como los relacionados con el ser: desarrollo de capacidades ciudadanas que nos permitan construir una vida satisfactoria en conjunto con los demás.